La dolorosa recuperación.
Los días pasaron con la cadencia de tratamientos y pequeñas victorias. Anna, que había perdido apenas cuatro meses, recuperó sus recuerdos con sorprendente rapidez; fue como si el tiempo le devolviera las piezas sueltas de una vida y las encajara sin demasiada violencia. Sonreía con facilidad, volvía a nombrar anécdotas olvidadas y dormía sin sobresaltos. Su recuperación dio alivio a todos, pero lo que para ella había sido borrón, para Lissandro seguía siendo un mapa con zonas oscuras.
Él, en c