Isabella no podía dejar de mirar la pantalla de su celular.
El último mensaje de Michelle todavía brillaba en la conversación, acompañado de un emoji de corazón:
“Hola, princesa. Iré hoy al orfanato, no veo la hora de verte ❤️.”
La sonrisa le ocupaba toda la cara, y su estómago se revolvía de nervios.
Tan concentrada estaba, que no escuchó la voz burlona detrás de ella.
—No me digas… Michelle —dijo Lucciano, con una ceja arqueada y tono de fastidio divertido.
Isabella dio un respingo y escondió