El despacho estaba en silencio, solo el sonido de las teclas y el suave zumbido de las cámaras de seguridad llenaban el aire.
En la pantalla, Lissandro repasaba grabaciones del ataque, los rostros de los hombres caídos, los informes de inteligencia, y mapas donde líneas rojas marcaban rutas de escape.
Sus ojos grises estaban fríos, calculadores… hasta que un aroma familiar rompió la tensión.
Muffins de arándano.
Levantó la mirada justo cuando la puerta se abrió despacio.
Anna apareció con una b