Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl whisky se derramaba sobre la mesa, la botella ya medio vacía. Los cristales rotos alfombraban el suelo del despacho de Leandro San Marco, y su respiración entrecortada se mezclaba con los ecos de su furia aun vestido de novio.
Golpeó el espejo con el puño, rompiendo su propio reflejo en mil pedazos. Sus ojos, enrojecidos por el alcohol y el odio, devolvían una sola verdad: había sido humillado.
Humillado frente a toda la ciudad.







