Cocinando para él.
Leandro llegó a la mansión, despues de terminar la operación para rescatar a Anna, jhabían pasado días sin poder ver a Agatha mas de unos pocos minutos.
El aroma a comida lo recibió apenas cruzó la puerta.
La mesa estaba puesta, y desde la cocina salía Agatha, dejándolo completamente atónito.
Llevaba un delantal y en las manos una fuente de pasta humeante.
Una sonrisa dulce apareció en sus labios.
—Llegaste… —susurró.
Dejó la fuente sobre la mesa y caminó hacia Leandro, quien reaccionó enseguida, tomándola en sus brazos.
—¿Cocinaste para mí? —preguntó sorprendido.
—Sí… aunque no te acostumbres —respondió con una sonrisa traviesa—. Pero sabía que habías tenido días difíciles. ¿Cómo está Anna?
—Bien, ahora con Lissandro —dijo él, acariciando su cabello.
— Vamos a comer algo y luego a la cama. Necesitas descansar.
Leandro sonrió de lado y la besó contra la pared.
—No estoy cansado… y no necesito descansar. Te necesito a ti. Quiero reclamar a esta hermosa doctora que preparó la cena para