Noche de diversión.
Había pasado una semana.
El sol se filtraba por las cortinas cuando Agatha se deslizó bajo las sábanas con una sonrisa traviesa.
Leandro dormía profundamente, el ceño relajado por primera vez en días… hasta que un estremecimiento lo recorrió entero.
Abrió los ojos de golpe, apretando las sábanas, jadeando con intensidad mientras miraba cómo el cuerpo de Agatha se movía bajo las mantas.
—MLERDA Agatha… —murmuró entre dientes, con la respiración temblorosa—. Que haces... No… no resisto.
Sus jadeo