Damon se levantó de la cama luego del primer encuentro, aún desnudo, con ese porte dominante que lo hacía ver como un rey en su propio palacio. Caminó hacia la sala, dejando tras de sí el eco de sus pasos firmes, y tomó la botella de vino que habían dejado atras. Regresó con ella en la mano y, al llegar junto a la cama, la destapó con calma, como si todo fuese parte de un ritual. Por alguna razón estaba inquieto y no se sentia satisfecho.
Se inclinó sobre ella, que lo miraba con los labios entr