Claudia y yo fuimos citadas a la Brigada de Delitos Complejos. La sala olía a papel y café viejo. La subcomisaria Rivas nos recibió con una mirada franca.
—Necesito su relato con precisión de reloj —dijo—. Y acceso a todo lo que tenga: audios, fotos, registros del cowork, movimientos de seguridad de la obra.
Claudia entregó un pendrive con el índice de evidencias.
— Yo puedo dar testimonio exacto de los hechos— dije sin rodeos.
—¿Ha recibido amenazas directas de Serrano? —preguntó Rivas.
—Varias