El sonido rítmico de los martillos de bola sobre el metal y el siseo intermitente de los sopletes hidráulicos se habían convertido en la nueva sinfonía que gobernaba los días de Seraphina Sinclair.
La sede principal de Tiempo Recobrado, un antiguo edificio industrial de techos altos y vigas de acero visto que ella misma había reformado en el corazón del distrito de diseño, bullía con la energía del éxito geométrico.
Tras la victoria legal contra Arturo Sinclair y la consolidación de las rutas d