El invierno golpeaba las avenidas con un viento racheado que arrastraba las hojas secas por el pavimento húmedo, pero en el pequeño jardín botánico de la zona privada del hospital, el aire permanecía extrañamente estático.
Solo quedaban seis horas en la cuenta regresiva antes de que el juez Tercero de Familia declarara la disolución del matrimonio por rebeldía.
La tregua financiera que Finn había comprado en Wall Street al absorber las acciones rebeldes le había devuelto una estabilidad artific