La antigua biblioteca de la mansión Sinclair siempre había sido un lugar prohibido para Seraphina.
Tras la muerte de su madre, Arturo Sinclair había sellado el despacho privado, alegando que el dolor de los recuerdos era insoportable, aunque Seraphina sabía que la verdadera razón era borrar cualquier rastro de la mujer que le había dado su fortuna.
Sin embargo, aprovechando que la mansión estaba en un frenesí de preparativos para la fiesta de blanco de Serena, Seraphina se filtró en las sombras