51. INVITADO OFICIAL A LA MANSIÓN
CAPITÁN JAIME
Dos días merodeando por el ducado fueron suficientes para confirmarlo: debo encontrar la forma de llevarme a Cielo y a la duquesa de aquí. Entre más busco, más descubro, y sé que aún quedan secretos por destapar. Hay fuerzas moviéndose en la oscuridad, esperando el momento exacto para destruirlas.
Al ver al duque a la distancia, un hombre marchito de años y poder, un malestar me recorrió el pecho. Demasiado viejo. Demasiado marchito para la juventud de la mujer que lo acompaña. Sentí pesar por ella. Ese matrimonio nunca fue unión, ni amor, ni siquiera conveniencia. Fue una venta, una transacción fría donde la moneda de cambio fue su vida. Lo he visto antes, siempre me ha dado igual… pero esta vez no. Porque es ella.
El ducado respira intrigas, y no todas llevan el nombre de Cielo. Alguien más se mueve en las sombras, alguien que la quiere herir, que piensa cobrarle una deuda. Debo advertirle, pero mientras tanto, hay otra espina clavada en mi costado: la he visto junto a