30. AUTODESCUBRIMIENTO
—Hora de levantarse, duquesa —digo, decidiendo que ya ha pasado suficiente tiempo en esa cama—. Es hora de vivir, por fin.
Sigue cansada. Acostarse tarde y beber no son parte de su rutina, y aunque su cuerpo —como su alma— es joven, debe pagar la factura. Pero no me importa. La obligaré a aprovechar el tiempo, si es necesario. Se acostará tarde, hará escándalos, se avergonzará… pero, sobre todo, reirá y gozará como nunca. Es lo único que puedo hacer por ella.
De mala gana toma el control y elige