La salida del Laberinto de Ecos no fue gloriosa. El grupo emergió cubierto de heridas, con la piel marcada por las esquirlas de sombra que habían enfrentado dentro. Pero sus corazones latían con una fuerza renovada. Habían activado el segundo sello. Una victoria que sabían efímera, pero necesaria.
Adelia fue la última en salir del Laberinto de Ecos, su piel empapada en sudor y su energía tambaleante. Apenas puso un pie fuera del oscuro umbral, se arrodilló sobre la tierra, miró a todos sus compa