Drak viajaba solo a pesar de los riesgos, así era más rápido y efectivo según él. Continuó su gira ascendiendo por los riscos que formaban las Montañas de Ceniza. El aire era más denso, cargado de minerales y fuego. Entre el humo y las nubes eléctricas, encontró a los últimos descendientes de los Titanes de Hierro. Eran enormes, de piel mineral cuarteada como lava solidificada y ojos incandescentes como brasas vivas. Se alzaban entre las ruinas de forjas olvidadas, custodiando el último legado