Mientras Adelia, Ethan, Kal y el resto de su grupo se adentraban cada vez más en los confines desconocidos del continente, el Reino de Sangre —dominio del rey vampiro Drak— se sumía en una noche perpetua de vigilancia, estrategia y contención.
Desde la partida de Adelia, la situación en el reino se había tornado tensa y volátil. El rey Drak, aunque mantenía su porte solemne y sereno, había intensificado las defensas en torno a las fronteras del dominio. Las incursiones demoníacas se habían vuel