51: Ecos del Alba y Juramentos Velados
Avanzaron hasta donde una gran raíz en espiral emergía del suelo, como la garra de una criatura mitológica. A su alrededor, pequeñas flores violetas y hongos luminosos formaban un círculo natural. Era un nodo mágico, un punto de confluencia. Allí decidieron descansar. Mientras algunos preparaban té de hierbas y otros inspeccionaban el terreno, Adelia se sentó en silencio, cerrando los ojos. La piedra guía seguía latiendo en su mano. Fue entonces cuando lo sintió. Un susurro en su mente. Una voz