El invierno comenzaba a retirarse, cediendo al deshielo. Las raíces emergían de la tierra y los primeros brotes de color verde rompían la monotonía del paisaje blanco. Sin embargo, algo en el aire se mantenía expectante.
Adelia caminaba por los bosques cercanos a Aster, sola. Desde que había recuperado parte de sus recuerdos, sentía una urgencia extraña por volver a los lugares que alguna vez conoció. El bosque, especialmente, la llamaba con una voz suave pero persistente.
Con cada paso, sentía