Las palabras de Yerald siguieron resonando en mi mente durante días. "Todo lo que esté en mi mano." No era una declaración de amor, pero era más de lo que había recibido de él hasta entonces. Y aunque sabía que no debía ilusionarme, que aquel hombre seguía siendo un misterio para mí, no podía evitar sentir que algo estaba cambiando entre nosotros.
Pero no podía permitirme distraerme. El medallón seguía en mi poder, las cartas de Elisa habían desaparecido, y el sueño de mi madre adoptiva me habí