Los Montana, se mueven en Europa.
Violeta escuchaba pero todo se oía bastante lejano, era como si no estuvieran hablando de su marido, como si fuera un hombre desconocido el que estaba en esa fría plancha al borde de la muerte.
— Degel... No puedes ser tú el que está en este lugar... — Susurró la jóven esposa, estaba en shock, estaba con un nudo en el estómago que hacía sentir un vacío.
El hombre que amaba yacía conectado a varios aparatos que hacían ruidos extraños, él lucía como un cadáver, pálido, con muy poca vida, e