Adrián salió de la oficina cuando ya había caído la noche. No volvió a casa como siempre.
Esa vez no quería silencio, ni explicaciones, ni miradas cargadas de preguntas. Quería ruido. Copas. Voces ajenas.
Se sentó con algunos conocidos del mismo medio. Whisky tras whisky, la conversación giró alrededor de negocios, poder, cifras… nada personal. Nada que doliera. Pero por dentro, el cansancio lo estaba alcanzando.
En casa, Valeria miraba el reloj por enésima vez.
Nunca llegaba tarde.
La mente em