Adrián estaba en la oficina, concentrado entre informes y reuniones, cumpliendo su rol con la precisión que siempre lo había definido. Su mente, sin embargo, volvía a casa de vez en cuando. A Valeria.
Ella, mientras tanto, estaba frente al espejo del baño. La luz blanca no ayudaba. Se observaba en silencio, tocándose el vientre con cuidado, recorriendo con la mirada un cuerpo que sentía distinto, ajeno. Intentó repetirse que era fuerte, que había dado vida, que era hermosa… pero su mente no cooperaba. Las dudas llegaban sin pedir permiso.
Esa noche tenían una reunión social importante. Valeria dudó incluso en qué ponerse. Adrián la encontró así, pensativa, y sin decir mucho la besó en la frente, como si intentara sostenerla desde ahí.
En la reunión, Adrián se movía con soltura. Era su mundo. Socios, inversionistas, conocidos de años. Valeria permanecía a su lado, elegante, aunque por dentro se sentía pequeña.
Entonces apareció ella.
Alta, segura, impecable. Una exnovia de Adrián. El s