El traje le quedaba igual que siempre: impecable, oscuro, perfectamente ajustado. Pero Adrián no era el mismo hombre que lo había usado por última vez antes de todo lo que ocurrió.
Se quedó unos segundos frente al espejo. No se estaba acomodando la corbata, estaba respirando. Recordándose que salir de esa casa no significaba abandonar a Valeria… aunque así se sintiera.
Valeria lo observaba desde la cama. Ya estaba mejor, más estable, aunque todavía delicada. Sus ojos lo seguían con una mezcla d