Daniel lo notó antes que nadie.
No fue por un anuncio oficial ni por un correo corporativo. Fue por la forma en que la oficina cambió de ritmo. Por las miradas nerviosas, por los pasillos más silenciosos, por esa energía contenida que solo aparece cuando alguien con verdadero poder está cerca.
—Blackwood volvió —murmuró alguien en voz baja.
Daniel levantó la vista desde su escritorio justo cuando Valeria pasaba con una carpeta en brazos. Su expresión era serena, pero él la conocía lo suficiente