El avión de Adrian despegó dejando atrás la ciudad iluminada, pero aunque su cuerpo estaba a miles de metros de distancia, su mente no podía despegar de Valeria. Cada paso que ella daba, cada mirada que compartía, cada interacción, estaba siendo observada por él a través de su gente que dejó al cuidado de Valeria. Su necesidad de control y de mantenerla segura, aunque ella no lo supiera, lo hacía sentirse dueño absoluto de cada instante de su vida.
Valeria, por su parte, se movía por la vida di