El salón de conferencias estaba abarrotado de ejecutivos, periodistas y cámaras de televisión. La luz de los focos iluminaba cada detalle, haciendo que cada gesto pareciera más grande, más importante. Valeria estaba de pie junto a Adrian, consciente de que aquel no era un encuentro común: el enemigo había decidido jugar su última carta, y las consecuencias podrían ser devastadoras.
—Señoras y señores —comenzó Adrian, con su voz firme y calculada—. Hoy desenmascararemos verdades que han permanec