Jon
La motocicleta rugía como un animal ansioso mientras Jon conducía con torpeza y entusiasmo. Paola, con el casco apenas ajustado, se aferraba a su cintura, no tanto por seguridad como por el deseo de controlar la situación. La ciudad se desplegaba ante ellos como un tablero de luces y sombras, y cada avenida era un nuevo escenario para el juego que ella había decidido iniciar.
—Recuerda, Jon —dijo Paola con voz juguetona—, hoy es plan de tres efes: fiesta, farra y follaje.
—Ja, ja, ja, qué d