AngieMi cerebro se reinicia y todo lo sucedido me parece que fue parte de mi sueño, pero la voz de mi mamá me reconecta con la realidad; aún medio dormida, la escucho alegando: —No, señor, esto no se arregla con dinero, esto es un asunto de honor. Usted deshonró a mi hija, siendo un hombre casado, la despojó de su pureza y, como si fuera poco, todas esas fotos y videos están en el internet. Es que toda mi familia no deja de llamarme para criticarme; inclusive el cura del pueblo me regañó esta mañana, y como si fuera poco, su pobre esposa, con toda la razón del mundo, casi borra del mapa a mi chinita; eso, señor, no tiene precio. Usted ha deshonrado a mi Angie; ella es una mujer muy decente, una niña de casa; ahora incluso en televisión la tildan de que es su amante, una cualquiera que dañó un matrimonio.Observo a mi alrededor para ubicarme en mi realidad y, como una corriente invernal, me sacude la impresión de que estoy en la sala de urgencia donde supe que la muerte es vertical, d
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