Danilo
Mientras Danilo la besaba con mucho esfuerzo, como quien intenta levantar una piedra demasiado pesada. Automotivándose, imaginando escenas de películas de adultos y hasta elevó viejas oraciones que ya había olvidado, y nada le funcionó; no pudo conseguir que su cuerpo le respondiera. Mejor se levantó desesperado y se fue al baño.
Se miró en el espejo, con el rostro desencajado.
—Tú puedes, Danilo. Has toreado en peores plazas. —Se lavó la cara restregándosela con fuerza; luego, con esfue