Daniel
La puerta se abrió y Daniel apareció impecable, con traje de ejecutivo y sonrisa de comercial bancario.
—Buenas noches, señorita Angie. —dijo con voz firme—. Soy Daniel, ejecutivo de la empresa y… bueno, dicen que soy el mejor amigo de Danilo.
Angie lo miró con suspicacia.
—Ajá… ¿y qué quiere? ¿Otro sermón?
Daniel levantó las manos como quien se presenta en misa.
—No, nada de sermones. Solo quiero ayudarla. Créame, estoy aquí con intenciones buenas.
La madre de Angie apareció detrás, sec