A quien le irá a comprar joyas seguro a su novia que viene desde España, definitivamente debe estar muy enamorado de ella—pensó Mariana, sintiendo un pequeño dolor de pérdida en su corazón.
La vendedora entró con una caja llena de joyas.
—Esta es nuestra última colección. Tenemos perlas, diamantes, manillas para parejas, zafiros y esmeraldas —dijo con una sonrisa cálida mientras se las mostraba a Mariana.
—¿Y qué le parecen, señora Londoño?—preguntó la vendedora.
—¿Qué te parece, cariño?