—Mariana, ¿qué sucedió? —preguntó Sofía, con su voz temblorosa pero decidida, mientras se aproximaba a su amiga con un gesto protector. Con un agarre firme y sincero, entrelazó sus brazos, buscando transmitirle el consuelo que tantas veces había faltado en sus días.
—Ese bobo se enojó porque no acepté, justo en su presencia, mi sincero arrepentimiento por haberlo abandonado hace cinco años —exclamó Mariana, dejando entrever la mezcla de ira y melancolía en cada palabra. Su voz se quebraba en me