Astrea salió prácticamente corriendo del despacho de Kael, sentía un nudo en la garganta y no quería que alguien la viera en ese estado. Por eso decidió ir rápidamente al baño, estaba segura de ahí podría calmarse un poco. En el instante en que abrió la puerta, pudo respirar de nuevo. Se acercó al lavamanos y abrió la llave, para refrescarse un poco la cara. Pero justo cuando miró su reflejo en el espejo, viejos recuerdos asaltaron su mente.
—¿Astrea, qué te pasa? —preguntó Clarissa en el moment