Astrea estaba secándose las manos, cuando escuchó que la puerta se abría. Respiró profundo, para tratar de verse normal.
—Me imaginé que estarías aquí —Clarissa le dijo con una sonrisa—. Algunas cosas nunca cambian, ¿sabías?
Ella sabía a qué se refería, puesto que la conocía muy bien.
—Solo estaba refrescándome un poco —le contestó sin emoción en su voz, al mismo tiempo que cerraba la llave del agua.
—Astrea… Entiendo que hayas pasado una situación difícil. Porque estuve contigo, durante el