Al abrir la puerta de la casa en donde creció y pasó su adolescencia, el silencio la golpeó fuertemente. Porque ya no estaba su madre, esperándola en la cocina para preparar la comida juntas. De hecho, en la actualidad no cocinaba. Compraba comida congelada, y cuando estaba en servicio el cuartel se encargaba de proporcionarle alimentos. Pero muy en el fondo extrañaba la sazón que le recordaba a su hogar.
Subió a su habitación, y se sentó por unos segundos en la cama.
—¡¿Qué se supone que har