El amanecer se filtraba por las cortinas de la habitación cuando Eva despertó sobresaltada. Había soñado con ojos que la observaban desde las sombras, con voces que susurraban su nombre como si fuera una promesa y una amenaza a la vez. Se incorporó en la cama, con la respiración agitada y el cuerpo cubierto por una fina capa de sudor frío.
Habían pasado tres días desde el baile, tres días en los que el mundo que creía conocer se había desmoronado por completo. Ya no era simplemente Eva, la chic