¿Acaso tú... Serás mi luna?
El lobo rió, de su pecho un sonido sobrenatural salía, le mostró los colmillos al aterrado senador.
— Soy un licántropo, y mi tarea es llevarle estos documentos con tu firma a mi jefe, tengo la consigna de matarte si no aceptas que se lleve a cabo el divorcio.
— ¿Por qué le importa tanto a tu jefe una simple doctora? Además es mi esposa, no debería de meterse en donde no le llaman. Si tan valiente es hubiera venido a verme personalmente.
— Jajajaja, mi jefe no pierde el tiempo con bast