El club era discreto, se podía ver qué en algunas mesas había hombres evidentemente negociando algo, podía ser un contrato, una mercancía de drogas, o tal vez de armas.
— Senador Petrovsky, tome asiento por favor. Cómo ya dije, lo que tengo para decir es de vital importancia... Para usted.
— Parece que usted es muy eficiente abogado, creí que iba a tardarse un poco más en hablar con mi esposa y en darle mi recado. Pero parece que ya tiene una razón para mí.
— Si, sobre eso, no me comun