¡¿Qué demonios eres?!

El club era discreto, se podía ver qué en algunas mesas había hombres evidentemente negociando algo, podía ser un contrato, una mercancía de drogas, o tal vez de armas.

— Senador Petrovsky, tome asiento por favor. Cómo ya dije, lo que tengo para decir es de vital importancia... Para usted.

— Parece que usted es muy eficiente abogado, creí que iba a tardarse un poco más en hablar con mi esposa y en darle mi recado. Pero parece que ya tiene una razón para mí.

— Si, sobre eso, no me comun
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Elizabeth Estrada SaldañaJajaja, ese infeliz creyo que iba seguir pisoteando a Ely, ya veremos de quien sale más correas
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