Vladimir ayuda a su padre.
No hubo poder que convenciera a Eliza de quedarse, ella quería alejarse de Vladish, pensar las cosas, replantearse la relación.
De camino al aeropuerto, el pequeño Vladimir no estaba nada contento con lo que estaba pasando con sus padres, y por supuesto que no se iba a quedar de brazos cruzados.
— Mamá, ¿Estás segura de que te quieres ir? Papá... El no es tan malo. Arrulla a Valeria por la noches mientras tú duermes, le canta canciones de cuna, me lleva al bosque a cazar, papá es genial.
— Lo sé, tu padre es un ser sobrenatural extraordinario, Pero debe aprender a ser un buen amigo, a ser empático con el dolor de los demás, a nadie le viene mal evolucionar, mira a Marcelo, él lo ha hecho, ya no habla tanto de como echa de menos a los esclavos que tenía.
— Si, al principio cuando llegó, los extrañaba mucho. Mamá, ¿Amas a papá?
— Con todo mi corazón, él es... Único e irrepetible para mí.
— Pero lo estás dejando, papá se quedó muy triste en la villa del Pakhan.
— Tu pa