La reina Eliza está decepcionada.
En el despacho los poderosos seres sobrenaturales estaban bebiendo de un fino whisky, estaban aprovechando para ponerse al día sobre unos temas del negocio, cuando de pronto vieron llegar de nuevo a Marcelo.
— Faraón, volviste, pensé que te habías ido a llorar a tu habitación como un niño cuando le quitan un caramelo.
De pronto el pequeño Vladimir apareció en escena, él se llevó el dedo índice a los labios haciéndole una seña a su padre para que guardara silencio, pero ya era demasiado ta