Un ángel perezoso.
Cuando los veintiún Alfas que no habían sido elegidos escucharon el nombre del que si habían elegido gracias a su excelente negociación de paz con el hechicero. Se les fue el color del rostro.
Unos cuantos de ellos se sentían humillados por no haber sido seleccionados por el brujo, ya que le habían ofrecido libertad absoluta, aunque sabían que eso no iba a durar, ellos de todas formas querían ser elegidos.
— Brujo, te ofrecí un muy buen trato, soy uno de los mejores Alfas, poderoso y fuer