Elizabeth había respondido con murmullos, ella no podía evitar sentirse cansada y sin energía alguna para hacer cosas habituales en el día.
— Vladish... Déjame dormir otro ratito, solo un poco más...
— Ahss... No puedes quedarte aquí, esto está muy alto, te me vas a matar, mujer. Ven aquí.
El vampiro tomó en sus brazos a la bella ojiazul y la llevó a su habitación, con mucho cuidado la arropó antes de salir. Después bajó y los demás vampiros lo abordaron.
— Vladish, pensé que estabas