Un rey aterrador.
El segundo Alfa se encaminó a la habitación a la que llevarían a su luna, se despidió de sus hermanos para ir a cuidar de su destinada, ellos comprendieron que quería espacio, estar a solas con ella.
En la sala todos seguían pendientes de la salud de Eliza, ella no era una loba al que su cuerpo ayudara a regenerarse, por eso su situación era mucho más delicada.
El vampirito seguía triste, su mami no aparecía por ningún lado y él la seguía pidiendo.
— Vladimir, como mi hijo que eres, ti