La luna Yara se ha salvado.
El segundo Alfa también llegaba con su luna al hospital, rápidamente el equipo médico se la quitó de los brazos para atenderla.
— ¡Salven a mi luna, ella viene muy mal herida, que no muera, que no muera porque de lo contrario voy a destrozar este lugar!
El Alfa cayó de rodillas, su luna lo era todo para él, y ahora la habían lastimado, él no podía con esa pena de tal vez perderla.
— Vamos Emiliano, sentemonos en la sala de espera. Mi cuñada va a estar bien, pidamos a la diosa luna que