Un cachorro feo.
A los vampiritos le habían casado un jabalí, Vladimir y Dilan bebían de su sangre, ambos eran muy glotones.
— Procuren no ensuciarse tanto, o de lo contrario los vamos a bañar apenas lleguemos.
— No tengo demasiado frío, Pero aún así no me quiero bañar, solo limpiame con toallitas húmedas, papá.
— No entiendo porque no te gusta bañarte, Vladimir, los vampiros siempre debemos estar impecablemente limpios.
— Soy pequeño, a los niños no nos gusta bañarnos, ¿Qué quieres que te diga?