No es lo que quiero para marido.
Los reyes, Vladish y Eliza, llegaron casi de inmediato al bello y antiguo Egipcio. Desde el avión privado la hermosa ángel no podía despegar su mirada de la ventana,
Ella estaba maravillada por el extenso desierto, las dunas de arena, y las pirámides que se veían desde arriba.
— Querida, te llevaré a visitar cada atracción turística del país desertoso, no comas ansias.
— Bien, no olvides tu promesa.
Apenas llegaron al palacio del faraón, fueron recibidos por los anfitriones.
— Eliza, que gusto volver a verte, ¿Cómo estuvo el viaje?
— Estuvo bastante bien, Oriana, este país es precioso, pero a lo que vinimos, Vladish y yo fuimos llamados por Vladimir, dijo que quería una boda rápida, y que si no veníamos nos lo perderíamos.
— Ese demonio vino de la nada a reclamar a mi princesa, tienes que hablar con él, vampiro. Tú hijo está incontrolable. — El faraón, estaba pidiendo ayuda. Estaba queriendo convertirlo en una momia, y enterrarlo en el desierto en una tumba profunda.