No es lo que quiero para marido.
Los reyes, Vladish y Eliza, llegaron casi de inmediato al bello y antiguo Egipcio. Desde el avión privado la hermosa ángel no podía despegar su mirada de la ventana,
Ella estaba maravillada por el extenso desierto, las dunas de arena, y las pirámides que se veían desde arriba.
— Querida, te llevaré a visitar cada atracción turística del país desertoso, no comas ansias.
— Bien, no olvides tu promesa.
Apenas llegaron al palacio del faraón, fueron recibidos por los anfitriones.
— Eli