El cachorro de Massimo y Loren ha nacido.
De regreso a la habitación, Oriana bostezó y se acostó para pronto quedarse dormida, por supuesto que tenía preguntas, pero las haría hasta mañana.
El faraón la observaba, él se preguntaba como iba a decirle todo sobre si mismo, y sobre los demás seres sobrenaturales con los que había estado viviendo.
Mientras tanto Dario traía consigo a Dilan, ellos se unirían al paseo que Vladish y Vladimir harían. El niño era inquieto, y que no durmiera requería cuidados del padre por lo menos de toda la noche.
Los estilizados vampiros salieron de la mano con sus hijos. Lo primero que había en su visión eran los grandes y bellos jardines, y más allá, un espeso bosque.
— Papá, vamos al bosque, tengo hambre y no me dejaron morder a la bella dama con la que estaba conversando hace unos momentos. — Renegó el vampirito.
— ¿Acaso no escuchaste al Faraón? Esa momia estaba dispuesto a mandarte siete plagas como castigo si llegaras a lastimar a su bella dama.
— Él es un exagerado, papá, era