Historias increíbles.
Massimo no podía creer que el cachorrito con el que jugaba por horas, ahora lo estuviera acusando con su hermano.
— ¡Cachorro malagradecido, ya vas a ver, no te volveré a llevar al jardín a jugar, ahora pídele a tu tío Emiliano, o pídele al vampiro que te lleven!
El lobezno se removió un poco en los brazos de su madre. Sabía que su tío lo estaba regañando. Entonces lloriqueó lastimoso para causar empatía a su padre.
— Massimo, no estés intimidando a mi lobezno, es muy pequeño todavía, n