Soy tu Alfa, y tú eres mi luna para siempre.
Las lunas estaban a punto de responder la pregunta de la jóven que llegaba del brazo de su cuñado, Pero en ese momento llegaron todos los lobos.
El rey Gambino se hacía presente con toda su elegancia y su imponencia.
— Estamos en casa, luna mía , ven a recibir a tu Alfa.
El cachorro Dante apenas escuchó la voz de su padre, el despertó. Parpadeó varias veces antes de hablar.
— ¡Pa... pa...! — El pequeño buscó a su padre con la mirada.
— Aquí estoy, papá ya está en casa, ven aquí cac