Un rey enamorado.
Loren se limpió las lágrimas, ahora reía, había encontrado a un ser muy especial como pareja, ella se sentía afortunada.
— Massimo, vamos al jardín a jugar un poco. — Pidió la pelirroja, ella era todavía muy jóven, por supuesto que quería jugar con él.
— El lobo asintió, se encaminó a la salida, solo que antes de todo echó un último vistazo a sus hermanos. Se podía ver ese brillo especial de felicidad en los verdes ojos del negro lobo.
— ¡Io! ¡Io! — El lobezno Dante llamaba a su tío, tamb